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viernes, 6 de mayo de 2011

Paseos imaginarios





Esto es un pequeño puente. Un día, alguien decidió construirlo. ¿Su destino? Es una carretera hacia el cielo. Se dice que si la tomas te lleva directamente a las nubes. Puedes pasearte como si fuera un auténtico anuncio de compresas. El problema es, que probablemente no puedas volver dado que las nubes son abundantes y te impiden ver el camino de vuelta. 




 Nos situamos en un pequeño paseo del centro. Podemos fijarnos en la feria del libro que se sitúa en el fondo de la imagen, pero lo realmente impactante de esta imagen es el perro. En realidad no es un perro como tal. Es la reencarnación de un desdichado escritor de poca monta que el único libro que llegó a vender fue el que regaló a su madre. Ahora, rencoroso,  se dedica a espantar a la gente que acude a la feria.




Llegamos al punto mas enigmático de toda la ciudad. La gente simplemente piensa que se trata de una pintada en el suelo pero por supuesto, están todos equivocados. Es un cuadro de suelo desmemorizante. Si entras en esta zona, olvidas completamente lo que estabas haciendo en ese momento. Pero lo grandioso es que hace que recuerdes lo que mas quieres en todo el mundo y hace que acudas inmediatamente a cumplirlo.




Desde esta colina apreciamos el paisaje de un cementerio de trenes fantasma. Está abierta y operativa, pero los fantasmas acuden las tardes-noches de los fines de semana hacia los pueblos para salir por la noche e intentar pillar cacho. Es un ambiente callejero en donde el amanecer no existe, así que cuidado por si os quedáis encerrados.




Aquí tenemos al espíritu romántico de la ciudad enfundado en un catalejo. Se dice que hace tiempo vivió un romance con una chica, morena y con tal encanto que le prometió que, siempre siempre siempre miraría su cara para nunca olvidar lo bella que era. Un día ella le rompió el corazón y se marchó. Desde ese mismo día, nuestro espíritu decidió alzarse a la columna más alta de toda la ciudad con un catalejo para poder verla el resto de sus días y así, cumplir su promesa.

martes, 4 de enero de 2011

City exit

Te dispones a dar un paseo por la bahía con la bicicleta y descubres un mundo de personas que pasean, cada una con sus problemas y sus ideas. No importa si es una madre paseando a su hijo. Unos pescadores sentados esperando que el pez pique su cebo. Gente que simplemente pasea. Sola o en grupo. Estatuas raras que giran sobre si mismas en el espacio. Gente que saluda cuando aprecian que son grabados en vídeo. Ciclistas que graban con una mísera cámara de vídeo lo que ven mientras silban a ritmo de Muse. Señores tomando el sol cual lagartija u otros ciclistas que pasean por puro placer sobre el espigón.



Y todo esto en tan solo 2 minutos. Mil historias que merecen ser contadas que tienen algo en común: Que tu les estás prestando atención ahora mismo. Que tu y solo tu eres distint@ y especial. Tu eres quien marca la diferencia pues si ti nada de esto tendría sentido.




P.D.

Casi me estrello contra la farola en el momento del saludo por desviar mi atención de la bicicleta, pero estoy bien. Gracias.